Todos los dias enfrentamos un nuevo día y nos topamos con obstáculos y dificultades que nos hacen sentir mal e inseguros ya sea con nosotros mismos o con la vida que tenemos, como lo son las relaciones tóxicas, el cumplir los estándares que la sociedad nos impone, la ignorancia en redes sociales, la depresión, ansiedad y con ello viene el auto sabotaje. Cultivar el amor propio es un acto de valentía en un mundo que constantemente impone estándares inalcanzables. Es elegir cuidarse, valorarse y priorizarse, reconociendo que solo desde ese lugar es posible construir una vida auténtica y significativa. Al final, el amor propio es el punto de partida para amar a los demás y enfrentar la vida con fortaleza y dignidad.
El amor propio no solo nos da seguridad en nosotros mismos si no la capacidad de mejorar nuestra vida y nuestros días, mejorar nuestra salud mental e incluso nuestra salud física, tenemos pensamientos más bonitos de la vida, somos más amables con nosotros mismos, y comenzamos a validar y a reconocer los logros que tenemos por más pequeños que sean, comenzamos a tener un crecimiento personal, y eso hace que incluso lleguemos a ser inspiración para otros.
Además, cuando una persona se ama a sí misma, establece relaciones más sanas y equilibradas. Al no depender de la validación externa para sentirse valiosa, es capaz de dar y recibir amor desde un lugar de plenitud, sin miedos ni inseguridades.
El amor propio no es un destino al que se llega de forma repentina, sino un viaje constante de autodescubrimiento, aceptación y crecimiento. Es el acto de mirarse con honestidad, reconocer las cicatrices del pasado, abrazar las vulnerabilidades y decidir, a pesar de todo, ser fiel a uno mismo.