En la actualidad, la adicción en jóvenes es una problemática alarmante que se ha visto opacada por múltiples factores. Entre ellos, la normalización del consumo recreativo de sustancias nocivas, la presión social, el fácil acceso a estos productos y la creciente insatisfacción con la realidad material. Todo esto, en conjunto con la falta de regulación y control, ha propiciado un aumento significativo en el número de jóvenes con problemas de adicción.
Uno de los aspectos más preocupantes es la normalización del consumo. En muchos grupos de jóvenes, el uso de sustancias como los vapes y el alcohol no solo es aceptado, sino que se percibe como una práctica común y en muchas ocasiones necesaria para socializar. Por otro lado las redes sociales han desempeñado un papel importante en este fenómeno, pues muchas veces refuerzan la idea de que el consumo de ciertas sustancias está ligado al estatus social o a una vida más “interesante”. Es común ver a influencers y figuras públicas promoviendo, de manera implícita o explícita, hábitos de consumo que terminan influyendo en sus seguidores de secundaria o preparatoria.
Otro factor relevante y relacionado al anterior es la presión social. La necesidad de encajar en ciertos grupos lleva a muchos adolescentes a adoptar comportamientos de riesgo, incluso si inicialmente no tenían interés en el consumo cualquier sustancia. El miedo al rechazo o a ser notados como aburridos es un detonante clave en la decisión que tomas, lo que hace que muchos cedan ante el consumo sin hacer un análisis de sus acciones o de sus consecuencias.
El fácil acceso a las sustancias adictivas es otro problema grave. En la actualidad, los vapes, cigarros y bebidas alcohólicas están al alcance de los jóvenes con relativa facilidad, ya sea a través de tiendas físicas o en línea que no regulan adecuadamente la edad de compra. A esto se suman los factores disposicionales, como la genética y la salud mental, que pueden hacer que algunos jóvenes sean más propensos a desarrollar adicciones.
Por último, muchos jóvenes recurren al consumo de sustancias como una vía de escape ante la insatisfacción con su realidad material. La falta de oportunidades, el estrés académico y la presión familiar pueden llevarlos a buscar alivio en hábitos que, aunque inicialmente parecen inofensivos, pueden derivar en una dependencia seria.
Es fundamental que se implementen estrategias de prevención efectivas, regulaciones más estrictas y programas de educación que ayuden a los jóvenes a comprender los riesgos de la adicción y a encontrar alternativas más saludables para lidiar con sus problemas y emociones.